viernes, 1 de julio de 2011

Principio de solidaridad

Algunos estudiantes cantan en Chile “la educación es mía, me la quieren quitar, porque mi papá no la puede pagar, porque mi mamá no la puede pagar…”, en medio de un país con amplias protestas, con petitorios estudiantiles profundos y transversales que invitan a cambios de fondo en un sistema educativo de una gran desigualdad, un canto que parece parte de la protesta permite ir un poco más allá, nos permite movernos a lo más duro de la realidad educacional chilena.

No se necesitan grandes estadistas para reconocer que es cierto que los jóvenes logran estudiar a través del endeudamiento, que las becas no son suficientes y que no cubren las necesidades reales de un estudiante o de su familia, es tristemente verdadero que la educación superior en mi país está solamente al alcance de algunos pocos que pueden pagarla y disfrutarla o de quienes tienen el valor o la ingenuidad de empezar a estudiar sabiendo que deberán durante años una cantidad de dinero similar a lo que costaría una casa, pagando siempre de a poco y manteniéndose por décadas endeudado.

Sin desmerecer estas verdades quisiera cruzar la calle, imaginar que voy en una protesta e intentar dar la vuelta a la manzana corriendo para mirar desde la otra cuadra esta protesta, esta manifestación de jóvenes entre 13 y 27 años, ver a los profesores del Colegio de Profesores (que están tan viciados como las políticas educativas), a las mamás y papás que van con ellos, pero mirar sobre todo a los que no están caminando, a quienes están mirando como yo.

Identifico a mis amigos, a mis compañeros de curso, de la Universidad, de voluntariados, sí sé quienes son, son jóvenes profesionales, con trabajo y un ingreso que supera los 400.000, quizás no son tan jóvenes ni tan profesionales, pero ya están fuera del sistema universitario, están trabajando o comenzando a cursar un magíster, quizás no pudieron entrar a una universidad o a un instituto, pero son personas ingeniosas que con esfuerzo hicieron una empresa o consiguieron un empleo, todos están trabajando para hacer de Chile un país mejor.

En este momento suena una chicharra que avisa ¡mentira! la verdad es que de las personas que están fuera del sistema educativo son muy pocos los que desean que las cosas cambien de verdad, puede ser que lo deseen, pero no se manifiestan dispuestos a aceptar políticas que signifiquen un impuesto individual mayor para mejorar la educación pública, no desean participar en sus barrios o en los colegios de sus hijos para construir una nueva idea de sociedad. Muchos creen que todas las demandas sociales las debe pagar el cobre o simplemente que el gobierno es tan de derecha que no se puede pensar en algo mejor, muchos de los jóvenes no tan jóvenes, profesionales no tan profesionales, creen que el dinero que ganan es su sueldo, el fruto de su trabajo y que es para vivir mejor que sus padres, mejor que sus abuelos, para que sus hijos puedan estudiar en mejores colegios, en un barrio más lindo.

A ver si nos suena esta mirada, porque creo que está en la mente de mucha gente, sin duda cuando exista un principio de solidaridad que facilite entender a todos que la educación es un derecho pero no individual si no que es un derecho para el desarrollo de las comunidades, desde el pueblo al continente, quizás ahí las marchas se transformen en mesas de trabajo, en asambleas intergeneracionales, en proyectos, en colaboración, mientras tanto seguiremos pensando que el fruto de la educación es el bienestar personal y todos cantaremos "la educación es mía, me la quieren quitar” esperando que el gobierno de turno inicie una propuesta, inyecte recursos y nosotros podamos seguir con lo "nuestro".

miércoles, 8 de junio de 2011

Protesta = Violencia

Asumo desde un comienzo que no estoy informada del todo sobre cómo sucedieron los hechos, que lo he visto por los periódicos y que no he profundizado en comunicados, vídeos u otras vías. Sin embargo veo la frase "intento de agresión" en cada titular y noticia sobre Lavín, el conflicto con la UTEM y la educación pública (Chile).

Claramente no importa si fue un golpe, empujón o escupo, aún recuerdo el "jarrazo", pero tampoco importa si fue un jarrón con agua o dos paraderos con el logo de Mc Donald´s, acá lo que importa es que se hace evidente el predominio de una forma de protestar que agrede al otro y lo humilla, como forma de agredir y cambiar un sistema.

Muchos jóvenes quieren cambiar los cientos de males de nuestra sociedad, la injusticia, inequidad, ausencia de una real educación pública, machismo, exclusión, en fin, toda nuestra basura que se huele a kilómetros de distancia y sin necesidad de leer estudios OCDE. Pero el camino que se está trazando muestra un triste deterioro de la protesta, donde lo importante es reírse del "Paco", ojalá golpearlo, romper o dañar la ciudad, hablar mal de la gente, lanzar objetos y palabras con ira.

Muchos dicen que este proceso es el despertar de quienes sienten la violencia del mercado, pero yo no lo veo solamente así, hay una sombra tras ello y creo que es la falta de confianza en los procesos democráticos, el escaso respeto a lo colectivo y sin ir más lejos una desesperanza en el futuro. Yo tampoco creo en la superioridad de las autoridades, pero la violencia física o verbal no está dentro de las formas para cambiar el entorno, la agresión individual y a lo colectivo es caer en la dinámica de humillar al otro, de no ver al otro.

Cuando pienso en Chile y en la necesidad de cambiar las cosas desde la comunidad, desde la región y para todos, creo en que la gente puede, que es capaz y que no necesita de la violencia como medio. Como siempre seré la utópica, pero hace unos años los utópicos estábamos en la protesta y hoy tenemos que ver desde afuera que protestar ya es parte del sistema enajenante y humillante de toda dignidad humana.

Ojo, las palabras claves acá no son Lavín, UTEM ni Reforma Educación, solamente me refiero a las vías para protestar como una forma de ir más allá de lo meramente contingente.

martes, 31 de mayo de 2011

Consell d´Infants

Hoy por la mañana salimos con Clarissa para asistir a la finalización del curso escolar de los Consells de L´Hospitalet de Llobregat. Caminamos y buscamos por toda la ciudad el Centro Cultural hasta que dimos con el espacio donde se celebraría este acto ubicado en "La plaza de la cultura". Al llegar no fue difícil darse cuenta de que lo que presenciaríamos sería un momento especial para los niños, niñas y jóvenes, porque en particular este Consell además tiene un plenario de Jóvenes de la ciudad.

El Consell es una entidad impulsada por la Diputació que busca promover la participación real de los niños y niñas en su ciudad, cada municipalidad lo acoge y ejecuta con sus visiones y características particulares (dinamizadores, actividades, intervención real en la ciudad, tiempos, etc.) Desde la teoría (Tonucci, F.; Novella, A.) ya es una actividad fuera de lo normal, que inspira y emociona por la sinceridad con que los niños se hacen cargo de los problemas de la ciudad que los aquejan como niños y más allá de la infancia incluso, porque a través de sus ojos y cortos centrímetros ven bastante más que lo que los adultos de una misma ciudad, preocupándose por lo que cada uno de los miembros de la ciudad necesita.

El acto que presenciamos hoy fue exactamente el cierre de un año de trabajo, tiempo para mostrar lo realizado, hacer propuestas y compartir sueños. Los niños, niñas y jóvenes abordaron problemáticas vinculadas a nombres de calles, usos de plazas, programas de radios y un festival de música. Cada uno de estos temas fue analizado y trabajado intensamente, demostrando que los más pequeños de la sociedad son sin dudarlo ciudadanos del presente y que quieren estar haciendo ciudad, aprendiendo a participar a través de la experiencia, disfrutando a través del juego y el aprender.

Desde la silla en que me encontraba y mientras un pequeño de tres años llamaba fuertemente a su hermano que estaba en el escenario presentando su trabajo, solamente podía pensar en que indudablemente eso dejará huella en la vida de los niños, niñas y jóvenes, que esa huella será un paso en su formación ciudadana que junto a otras experiencias harán que su mirada a nuestra sociedad sea más implicada, pero también era una lección para los adultos sobre la confianza y la necesidad de compartir el poder junto con las responsabilidades.

Al salir empezó a llover en L´ Hospitalet, una lluvia de verano que refrescó nuestras cabezas como ese acto refrescó la memoria, lo aprendido y lo desaprendido.

lunes, 23 de mayo de 2011

De políticas

Ya es oficial, en España la mayoría de los Ayuntamientos y sus concejales están en manos del PP, el partido de derechas más extremo que he conocido (xenofobia, homofobia y machismo son solo parte del pensar y ser de sus dirigentes) . Mi joven experiencia me hace ver en estas decisiones mayoritarias un camino sin retorno hacia la supremacía de las "libertades personales" ante el bien de todos, nada nuevo para muchos, pero vinculándolo con el fuerte movimiento que se ha generado desde los jóvenes "indignados" es temible que los grupos que emergen desde las bases, con intereses y formas de trabajo distintas, con sueños más que metas y con energía limpia proveniente de años de democracia y bienestar, no serán escuchados, es más serán acallados...

El movimiento 15M no es similar a otra huelga concertada entre los gobiernos y los sindicatos de España, no, en este es el lugar donde se oyen las voces silenciadas por un bienestar que ahogaba el espíritu. Este movimiento nace entre los que saben que son capaces de organizarse, de pensar y analizar la realidad, de los que han trabajado durante años con inteligencia y optimismo, pero que ven cada vez más recurrente que sus ideales se queden en la conversación con los "colegas" sin poder influir en lo político.

Me gustaría pensar que se puede hacer otro sistema, cambiarle el nombre a esta democracia y buscar nuevas formas de gobierno, de autogobierno. Cuando la mayoría de la población sabe vivir en un sistema que te reprime, leer, escribir, enviar mails, analizar y expresarse, es justo creer en que entre todos podemos hacer algo mucho mejor que ésto, cuando hemos visto por años a gente motivada y capaz de actuar con amor, es posible creer en lo imposible. Pienso que se puede y que podemos, pero a la vez veo que la "marea azul" como le han denominado al avance del PP siembra otro escenario desde el poder formal y no sé si escucharán a los que se están manifestando, acá quizás aún no es el momento, pero quien sabe en nuestras tierras jóvenes y cálidas, de sangre vigorosa cuyas capacidades aún no hemos usado para crear NUESTRO desarrollo.