viernes, 28 de enero de 2011

La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respetuo mutuo. E. Galeano



Esta frase ha hecho renacer un impulso por cooperar, por acompañar, por ser solidaria.
Veo que no soy solidaria con los próximos y con los que más sufren, no estoy atenta.
He estado observando sin ver en los corazones de los demás. Quisiera emprender en y avanzar en la opción de ser/ estar más con la gente, de vivir la solidaridad.

En Barcelona se siente mucho la lejanía entre las personas y por lo mismo se siente bastante proximidad entre grupos "regionales", así los latinoamericanos sin miedo nos tocamos, abrazamos y miramos a los ojos con fuerza; los indios se ven se tocan y abrazan con amor de hermanos, todos/as viven la proximidad al identificarse en algún aspecto con el otro, pero no así con el que es distinto. Después de un año viviendo acá me cuesta mirar y dialogar con las personas diferentes a mi.

Lo más triste no es que solamente me cueste dialogar desde lo sencillo a lo profundo sino que no logro penetrar en la mirada de las personas que están sufriendo la soledad, el aislamiento, la falta de comunicación en esta ciudad. Siento "la crida" como dirían mis amigos/as a avanzar en ese camino.

Sé que cuento con un apoyo inmenso de redes para hacerlo, sé que puedo esperar hasta volver de Chile y hacerlo, pero siento en el fondo de mi alma un llamado a hacerlo.


domingo, 16 de enero de 2011

La participación de los jóvenes en el Sistema Educacional chileno

Mientras busco centros escolares en Chile que me permitan hacer la investigación de doctorado, me encontré con esta noticia que lleva por titular el mismo título del texto que escribo.

Al leer tan sólo el titular podríamos esperar que se refiriera a las diferentes formas de participar que disponen los jóvenes en el sistema educativo, probablemente una profundización en los Centros de Estudiantes, alguna información sobre qué son los Consejos Escolares y las oportunidades que han generado para la participación juvenil e incluso referirse al ya antiguo proyecto de Parlamento Juvenil, pero no es así. La noticia indica, en base a un estudio de la INJUV, cómo los jóvenes, según su situación socioeconómica, se ubican dentro del Sistema Escolar.

El tema tratado e investigado por la INJUV no deja de ser interesante y trascendente pues se evidencia una constitución desigual del Sistema Educativo y una creciente universalización de la educación básica, pero ¿la Participación de los Jóvenes es tal y cómo se menciona una distribución según perfiles socio-económicos?

El concepto de participación por sí solo abarca una gran diversidad de escenarios sociales en los cuales los sujetos toman parte, intervienen y transforman según sus capacidades e intereses. Los jóvenes en relación con el Sistema Educativo poseen grandes capacidades para PARTICIPAR, para ser parte real de este Sistema y no una cifra reflejo de su condición socio-económica heredada familiarmente. Sin embargo en nuestra sociedad nos gusta sentir que solamente los adultos saben qué hacer y cuándo intervenir para transformar, es reiterada la tendencia a construir ciudades, escuelas y futuros desde una visión adultocéntrica en la cual los jóvenes o los niños solamente son personas con opinión en potencia, así también es habitual escuchar que cuando crezcan tendrán juicio y razón para discutir con fundamentos ante lo que les afecta.

Este argumento se aleja de una mirada integradora que valore al sujeto en su presente y de una visión de país que cuente realmente con todos/as, ante ello la invitación es a ampliar la perspectiva, investigar, pensar y creer que en nuestro Sistema Educativo los niños y jóvenes tienen mucho que decir, que contar con ellos es una forma inmejorable de hacer realidad el sueño de una educación que permita desarrollarse e integrarse desde el ahora en las diversas áreas de la sociedad.

Finalmente y en relación con el texto que inspiró esta redacción, contar con los niños y jóvenes en el presente de los procesos educativos puede hacer la diferencia entre la exclusión y equidad social, un escenario para construir y no solamente contemplar la injusta distribución social.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Fin e inicio de año

Intentando comprender y proyectar lo vivido el 2010, van unas notas sucias e inverbes. El 2010 empezó con un terremoto, así de simple, en Chile vivimos el terremoto que dejó a miles de personas sin casa, entre ellos y momentáneamente a mi mamá. Pero nadie creyó que hasta ahí llegaba todo, una vez más había que pararse y enfrentar los problemas, es que para eso es la vida, para superar con una sonrisa esperanzadora cada uno de los interminables problemas, así que después del terremoto con esperzanza y fe aterrizamos en Barcelona.

BCN es una gran ciudad, no porque sea verdaderamente inmensa o porque viva mucha gente, sino porque hay habitantes de casi todas las culturas, conviviendo con gente tan tradicionalista como nadie se podría imaginar. Los catalanes resguardan su cultura, es su mayor tesoro y lo saben, por eso la mayoría de las personas intenta aprender algo de catalán, participar y disfrutar como lo hacen ellos de las fiestras tradicionales, las recetas, cuentos, historia o juegos. Aún así la convivencia entre tantas personas no es fácil y se nota, cada vez más- según cuentan- surgen problemas porque la gente no se acepta, no se conoce, no se aprecian y respetan, hay tolerancia, como corresponde a cualquier ciudad de la época, pero con una gran cuota de desinterés por el otro. En todo caso es vital destacar que hay mucha gente con un genuino interés en acompañar a los recién llegados, ya sea con palabras, trabajo y compañía, suena idealista y nadie me lo creerá, pero es cierto como cierto es todo lo que uno ha vivido.

Hasta el momento cualquier evaluador de Becas Chile o un transeúnte que sabe que estoy estudiando y no conociendo una nueva cultura, podrá juzgar el párrafo anterior como una pérdida de tiempo, pero los primeros meses recibí un consejo de Alicia, una de las cientos de chilenas que estudia en BCN: acá estás viviendo, no tan sólo estudiando.

Vivir es el sentido de rescatar todo lo anterior, como del año que viene. Estudio y mucho, pero sientiendo que acá estoy viviendo, eso significa que hago lo que hacía en Chile, focalizada en la tesis y abierta a más cosas, porque esa es la vida para mi. Primero estoy con mi esposo, que es la razón para sonreir cada mañana y cada vez que regreso a la casa de la UB, luego tengo una casa; un lugar en el mundo que comparto con mi esposo y que me encanta por su sencillez, siguiendo tengo una forma de vivir comunitariamente en el Casal, espacio donde conozco el paso de Dios en la vida de los demás, además he conocido estudiantes como yo que están dispuestos a enseñar mucho y disfrutar las diferencias, además tengo una ciudad que huele, que sube, baja, se abre, se cierra, colapsa, celebra, etc. Una ciudad que me invita a sentarme en el parque, a caminar por la playa, recorrer sus calles antiguas o sus siempre templadas bibliotecas.

Sin duda el mejor de los platos servidos este año fue la UB, es que desde acá me abro al mundo de la investigación, para la tesis y en equipo, he profundizado en los procesos educativos formales e informales, he descubierto el uso de los programas estadísticos, he cuestionado las razones para usar tal y tales instrumentos, he sentido la alegría de conocer y de querer conocer más, de plantearme preguntas. He conocido términos como humildad y reconocimiento a la trayectoria. Los docentes y estudiantes de las ues son personas trabajando por hacer una sociedad mejor, esforzándose con su intelecto y pasión por construir conocimiento, yo siento que estoy en esa línea, dando lo mejor de mi para hacer de mi investigación un trabajo responsable, ético, vigoroso, útil y consistente.

Es que este año 2010 he estado construyendo y voy al 2011 en ese camino, poniendo mi ser en construir, sabiendo que no lo hago sola porque no podría y porque es enriquecedor hacerlo con los demás.

martes, 21 de septiembre de 2010

Las palabras no llegan ni se marchan,
transitan por mi mente aludiendo a que su momento es éste,
y yo no quisiera desplegarlas por los aires.

Innundan mis ideas apropiándose de ellas y me preguntan
¿Si llueve tanto, algún pájaro entrará a la casa para protejerse?
¿Ese rayo fue una foto de mi misma?
¿Cuántas veces puedo decir un nombre sin llamar?

Palabras inapropiadas, impertinentes,
Palabras extranjeras, nacionales y supranacionales